24.2.18

Presentación del libro: EL ANARQUISMO EN EL ESPEJO JUDÍO



Anoche asistí a la presentación del libro que titula esta entrada, obra y tesis doctoral, del joven cordobés Yago Mellado López. Fue en La República de las Letras, dónde coincidí con varios amigos y donde hice, casualmente, otros no menos gratos.

El libro me interesaba porque no sabía apenas nada específico sobre la relación entre el movimiento libertario y los judíos. Y me interesó más durante la amena charla de su autor, nada dogmático, que centró su análisis (como el libro) en los 40 años que van desde 1880 a 1920. Un periodo bastante convulso en Europa pero del que desconocemos mucho, aparte del auge del antisemitismo (caso Dreyfus en Francia), la Revolución rusa de 1905, la Gran Guerra y las Revoluciones rusas de 1917.

En la conferencia se arrojó mucha luz sobre el tema: el problema de los estados-nación adoptado por el liberalismo imperante, el de los pueblos sin estado, el de nacionalismo vs. internacionalismo (suscitado dentro del socialismo emergente, tanto marxista como libertario), el éxodo judío desde la Europa oriental a la occidental y la configuración de una importante organización anarquista Yiddish en Inglaterra, cuyas ideas de colectivización (Kibutz) fueron ulteriormente instrumentalizadas (y desvirtuadas) por el sionismo que logró crear el estado de Israel en claro perjuicio de los habitantes naturales en que se asentó: los palestinos.

Pero no voy a hacer un spoiler o destripar el libro que, naturalmente, adquirí tras la charla, dado su interés y rigor. Un libro editado por la FAL (Fundación Anselmo Lorenzo) en 2017 que consta de casi 300 páginas, abundante bibliografía y un CD con información complementaria.

Finalizado el acto me dirigí a uno de los asistentes, que además participó en el coloquio, y cuya cara me “sonaba”; le pregunté su nombre y resultó ser Alejandro Ruiz-Huerta, uno de los pocos supervivientes de la Matanza de Atocha de 1977, y el único vivo en la actualidad. Tuvo la deferencia (para mí un honor) de invitarme a una consumisión que degustamos en la terraza de la librería-enoteca mientras manteníamos una distendida (y para mí) agradable charla.

Cuando el polifacético y humilde autor del libro salía le pedí que me firmara el libro. Y nos habló de que reside en Granada y se dedica sobre todo a la música dentro de un grupo llamado Faluka en el que interpretan música mediterránea antigua: desde la sefardí a las nubas musulmanas. Polifacetismo que se extiende a la traducción y la poesía.

Una gran velada. Un gran libro.

Presentación del libro



18.2.18

RIMA ASONANTE (Poesía gráfica) de Pepe Lara


Aquel hombre llamado flor de otoño

Hoy tocaba ir a la inauguración de una exposición en la librería La República de las Letras titulada “Rima asonante” y obra de Pepe Lara.

Aunque no acababa de tener claro si el autor era un viejo amigo al que hacía años no veía. Al final, y gratamente, ha resultado que sí, que era él.

Allí he coincidido con otros amigos, como Nela y Carlos. Y hemos departido con Ana Rivas.

La obra me ha parecido coherente con la trayectoria artística de Pepe. La caligrafía, presente en todas las obras expuestas, resulta a menudo ininteligible, pero variada y cumpliendo su papel estético. Tal vez el autor algún día nos desvele su contenido y, en cualquier caso, me ha recordado un libro leído recientemente en el que se ponía de manifiestos la dimensión espiritual que puede tener la caligrafía, tan desvalorada en Occidente en estos tiempos de las nuevas tecnologías.

Además de la escritura el autor introduce otras técnicas como el estampado o la tinta dejada correr o mojarse al azar. Y el resultado, estimulante y atractivo, me ha parecido una suerte de “dadaísmo expresionista”.

Todas las obras llevan título, lo que ayuda al espectador a establecer un “diálogo” con las obras.

Mis felicitaciones, Pepe.

Pepe Lara junto a su obra


13.2.18

TURISMO, MASIFiCACIÓN, DESPERSONALIZACIÓN


Fotografía tomada de la revista AJOBLANCO

Leo un brevísimo artículo titulado “Decoración y turismo” en el 1er. número de la nueva etapa de la revista AJOBLANCO (verano 2017). Su autor es Javier Pérez Andújar, periodista y escritor premiado.

El título del artículo es una alusión al ministerio creado por Franco y ostentado por Fraga Iribarne. Hay que indicar que el nombre completo de tal organismo fue “Ministerio de Información y Turismo”. La indicación no es baladí, pues la palabra “información” va ligada a “censura”; sobre todo en una dictadura.


Y paso a citar literalmente (y comentar) frases del artículo:

-“Dicen que las palabras están para ocultar lo que se piensa, y lo que se hace”.

-“Spain is different!” Fue el lema del creado por el  ministerio. Pero “Las palabras avisan siempre por su reverso”, es decir, nos avisaban de que íbamos “a la uniformidad”.

-“No es lo mismo viajar que hacer turismo”. Tampoco “veranear”.

-El turismo ha censurado a todas las ciudades del mundo en su propio carácter”. Y esta frase me recuerda un cartel que vi en Coimbra el último verano y en el que sus habitantes se quejaban de lo perjuicios causados por el turismo. Igual que ha ocurrido en Barcelona y en algún otro lugar.

Fotografia del autor

-“Hace mucho tiempo que vivimos dentro de unos grandes almacenes, se pasa por los países como se pasa por las plantas”. “Mismo tipo de calle peatonal, las mismas cadenas comerciales […] Mismos autocares […] Mismas bermudas”, etc.

Creo que es un buen tema de debate; un tanto espinoso para mí, que vivo en una ciudad en la que el turismo es un sector clave de su economía. Y cuando digo economía me refiero a los puestos de trabajo y a las familias que sobreviven gracias a él.



7.2.18

"Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla" (frase)


Un ex alumno y amigo me pregunta sobre si la frase de esta entrada la formuló Cicerón. La cuestión resulta un tanto complicada, pero acepto con agrado el reto porque también me enriquece.

Entre las frases que conozco de Cicerón la que más se parece es esta: “No saber lo que ha ocurrido antes de nosotros es como seguir siendo niños”. Es verdad que en esta cita encontramos  la idea esencial de lo que luego otros han plasmado en formulaciones muy parecidas que son las que nos ocupan. Incluso he consultado a amigos latinistas que afirman que Cicerón no ha escrito la frase objeto de discusión.

He comprobado que la cita se le ha atribuido desde al propio Cicerón pasando por Julio César, Napoleón y llegando hasta decir que su autoría corresponde a Churchill. Pero, con leves variaciones, parece que los que de verdad la escribieron fueron, por orden cronológico (más o menos): Nicolás Avellaneda (político argentino) y los españoles Menéndez Pelayo y George Santayana (este filósofo tan desconocido en infravalorado en nuestro país).


Estas son sus diversas formulaciones:

*Avellaneda: “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”

*Menéndez Pelayo: “Pueblo que no sabe su  historia es pueblo condenado a irrevocable  muerte"

*Santayana: "Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”


Como curiosidad solo añadir que he tenido conocimiento de que existe gente que se dedica a crear frases lapidarias, para después atribuirlas a algún personaje del pasado. Y es que “Hay gente pa tó” como dijo el torero.

2.2.18

AJOBLANCO VUELVE


Portada del nº 1 del nuevo Ajoblanco

Si en 2009 dábamos la lamentable noticia de que desaparecía la revista ARCHIPIÉLAGO y unos pocos meses después de que lo hacía un periódico estadounidense con casi 150 años, parece que el papel vuelve. O como mínimo las revistas alternativas en España.

Y así ocurre con a reaparición de la emblemática revista contracultural AJOBLANCO. En el verano pasado lanzaron su 1er. número de esta nueva y 3ª etapa. Y acaban de publicar su 2º número. Parece que será trimestral y su edición ha sido posible gracias al crowdfunding y al admirable e infatigable Pepe Ribas entre otros.

De momento parece que solo se puede conseguir vía Internet (a través de su web) o en determinadas librerías o establecimientos. En el caso de Córdoba, de momento, en La Tejedora.

Su precio son los escuetos 7€ para una publicación bien encuadernada y en la que, entre otras novedades, se encuentra una sección llamada “EL MURO” dónde, según la propia revista: “Si quieres compartir tus delirios, tu colectivo, cooperativa, agrupación o asamblea, tus rimas, ilustraciones, collages o fotografías, tus críticas, opiniones o frustraciones” puedes enviarlas a elmuro@ajoblanco.org


Puedes seguirla en:

Facebook:  https://www.facebook.com/RevistaAjoblanco/
Twitter: @revistajoblanco
Instagram: revista_ajoblanco

Nuevos tiempos, nuevos medios… En fin, un nuevo solo de aire fresco tras el 15-M que se hacía necesario.


Naturalmente le deseamos éxito.

                                                                                     Portada del nº 2



24.1.18

2 EXPOSICIONES: Sánchez Collado y GOVAL



Me avisa el amigo Eladio de que un ex-alumno del IES SANTOS ISASA de Montoro acaba de inaugurar una exposición de pintura en el Círculo de la Amistad y quedamos para verla con presencia del autor, el villarrense Enrique Sánchez Collado, con el que charlamos brevemente.

La mayoría de las obras son de mediano formato y representan mujeres sobre fondos neutros. Lo que más me gustó fueron sus miradas. Indudablemente -en las formas o en el colorido- como avisa el breve texto introductorio, son visibles las influencias de Modigliani o de los maestros flamencos, así como de su coterráneo Pedro Bueno.

Miradas X. Óleo sobre lienzo. 100x100


Ya animados, decidimos visitar la exposición de Goval en la librería La República de las Letras. Consta de una serie de viñetas (en formato 21 x 21 cm.) sobre el problema catalán que su autor ha ido publicando diariamente en las redes sociales Facebook  (su muro) y Twitter (@govalart). 






31.12.17

VIAJE A EGIPTO 2017 (y VII)


Avenida de los Carneros, a la entrada de Karnak


7ª y última jornada: Karnak e Isla de los plátanos

La última jornada estuvo dedicada a la ciudad de Luxor, concretamente al templo de Karnak y a la Isla de los Plátanos. Creo que fue el día que más tarde nos levantamos: a las 8 horas para salir a la 9. Estuvimos en el templo toda la mañana y lo recorrimos completamente e incluso participamos en pequeños “rituales”. Uno de ellos fue la fundación de la religión que adora al dios “Ptakh” (PTK). De modo que nuestro jefe de Expedición sacó una botella de vino que escanció en los que brindamos en un recóndito lugar a la sombra de los árboles (tarajes o tamarindos, creo). El sobrante de esta libación me lo ofreció Manuel J. Y lo saboreé durante la noche en mi balcón del hotel. Los otros, más formales, fueron la estancia a solas de 1 minuto cada uno de nosotros en la oscura capilla de la amenazante/protectora diosa Sekhmet para luego reunirnos todos dentro de ella tomados de la mano. Hermandad, buenos deseos y abrazos. Ni que decir tiene que no se me ocurrió tomar una foto de la estatua de la imponente diosa, porque hubiera sido desnaturalizarla. Y es que, a veces, hay fotos uno no debe tomar ya que la atmósfera se desvirtúa y es más potente el recuerdo que queda grabado en ese gran disco duro que es nuestro cerebro. El tercero de los rituales, aunque tal vez no en este orden, fue darle 7 vueltas al escarabajo tallado que se encuentra al aire libre para tener suerte. Enseguida fuimos imitados por turistas circundantes. Luego cada uno tuvimos la oportunidad de escuchar la resonancia producida en el obelisco tumbado y cercano, al golpearlo sencillamente con la mano cerrada. (¿Música del Universo?). Allí José Luis encontró una especie de pequeña moneda que le propuse comprar pero con la me obsequió. Gracias mil. 


Grafiti de Champollion en una columna de Karnak

El paso por su alta sala hipóstila me volvió a recordar a la película Muerte en el Nilo y en otra de sus salas un grafiti de Champollion, que también había hecho de las suyas como después lo hizo Rimbaud en el templo de Luxor y de la que ya he hablado.


Noria en la Isla de los Plátanos

Vista de Luxor desde la Isla de los Plátanos

Al atardecer, y frente a nuestro hotel, tomamos una falúa que atravesó el Nilo hacia poniente para llevarnos a la Isla de los Plátanos. Durante el trayecto nos ofrecieron un té y al llegar allí la visitamos, vimos algunos de sus animales enjaulados y una vieja noria y naturalmente los plátanos, cuyas abundantes piñas colgaban aquí y allá, algunas verdes todavía. Tras el recorrido nuevo ofrecimiento incluida la degustación de plátanos, dátiles y una cachimba (o como se llame) con tabaco aromatizado y pipas individuales en bolsitas. Fue la primera vez que fumé así, y me gustó.  Nos obsequiaron con un buen manojo de plátanos a cada cual, que yo decliné por los problemas gástricos que me ocasiona esta fruta que, por otra parte, tan saludables propiedades posee. Ya casi de noche vuelta al hotel y desperdigue del grupo: Mena y yo dos dirigimos a una cercana galería comercial donde ultimamos la compra de regalos. Allí tuvo lugar el episodio que narré (empezando por el final) en mi primera crónica con el niño Abdalla.

A la mañana siguiente (por llamarla de alguna manera), nos levantamos a las 3 para dirigirnos al aeropuerto de Luxor, donde un vuelo nos llevaría al de El Cairo (medidas de seguridad extremas: hasta 4 controles ya dentro del aeropuerto) y de allí otro vuelo a Madrid. Menos mal que no hubimos de preocuparnos de las maletas ni facturarlas de nuevo. Antes de partir de Luxor, nueva despedida: de nuestro también estupendo guía en Luxor: Mohamed Eldahesh, al que le entregué mi tarjeta de visita por si alguna vez venía por Córdoba y quería que le guiase por nuestra Gran Mezquita.


A modo de epílogo: la vuelta a Madrid transcurrió normalmente y con puntualidad. Con las maletas a tiempo y perfectamente, y no como el último vuelo que hice con IBERIA desde Oporto, en que se extravió nuestro equipaje y sobre el que todavía estamos litigando. En Barajas despedida colectiva: unos a Cataluña, otros a Valencia, Baleares o el País Vasco… Antonio y yo hacia Andalucía; nos volvimos a trasladar en taxi hasta la estación de Atocha porque seguía siendo lo más cómodo y la tarifa ya conocida. El día (domingo) era gris pero no tan frío como esperábamos. Al llegar a esta estación de ferrocarril solo quedaba una plaza para el tren de alta velocidad hacia Andalucía; naturalmente la cedí a Antonio que tenía que hacer un viaje mucho más largo que yo. Adquirí un billete para el siguiente tren y esperé en un bar de la estación. Sobre las 20:30 horas ya estaba de vuelta en Córdoba (me pareció que hacía semanas que estaba fuera). 

Durante la estancia no tuve tiempo ni siquiera de abrir el Cuaderno de Viaje con el que me había obsequiado Casi, sabedora de que me gusta ir tomando notas o redactando a diario las vivencias de la jornada. En cuanto a seguridad, qué decir: en las ciudades siempre acompañados de un agente de la policía, además de los numerosos presentes en cada monumento y en las excursiones siempre escoltados por un coche de policía o del ejército; y numerosos puestos de control y badenes para “calmar” la velocidad del tráfico. En fin, se lo estoy diciendo a mis amigos: si queréis visitar Egipto ahora es el mejor momento: Máxima seguridad y nada de masificación.


Guardo las bellas entradas a los monumentos que visitamos:

 



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